Donde las horas se paran
El jardín es el corazón de la casa. Limoneros, jazmín en la pared y una piscina que refleja el cielo. Aquí las horas pasan sin que te des cuenta. El único ruido es el agua y algún pájaro.
Una casa rural en el Valle del Ricote. Cuatro habitaciones, un jardín, una piscina. Y el silencio que necesitas.
Ver disponibilidadEl jardín es el corazón de la casa. Limoneros, jazmín en la pared y una piscina que refleja el cielo. Aquí las horas pasan sin que te des cuenta. El único ruido es el agua y algún pájaro.
Cada mañana preparamos el desayuno con lo que da la huerta y el horno del pueblo. Pan caliente, mermelada de naranja amarga, huevos frescos de las gallinas del vecino. Sin prisa. En la terraza, cuando el sol todavía no aprieta.
El Valle del Ricote es uno de esos lugares que pocos conocen. Terrazas de limoneros, el río Segura abajo, pueblos blancos encaramados a la montaña. Un paisaje que no esperas encontrar en Murcia. Y sin embargo, aquí está. Esperándote.
Cuatro cuartos. Cada uno con su carácter, su luz, su olor. Elige el tuyo.
La luz de la mañana entra por la ventana y trae el perfume del azahar. Esta habitación mira al este: amanece contigo. El naranjo está justo fuera.
Al atardecer, el jazmín que trepa por la pared sur suelta su aroma. Es la habitación más fresca, perfecta para las siestas de verano. Se duerme con la ventana abierta.
Un limonero asoma por la ventana. Por la tarde, el sol dibuja sombras en la pared encalada. Sencilla, luminosa, silenciosa. Huele a limpio.
Da al jardín trasero y huele a romero. Es la habitación más retirada de la casa: solo se oye el viento entre los árboles. Ideal si lo que buscas es desaparecer un par de días.
Cuatro habitaciones. Un valle entero. Solo adultos. Escríbenos y te contamos qué fines de semana quedan libres.
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